domingo, 17 de febrero de 2008

LECTURA: LA NUBE Y EL SOL

LA NUBE Y EL SOL
El sol viajaba por el cielo, contento y triunfante en su carro de fuego, lanzaba sus rayos por todo el mundo, cosa que provocaba la indignación de una nube con un humor tempestuoso, que criticaba:
-"Derrochador, más que derrochador, tira, tira tus rayos. ¡Ya lo verás, ya, cuántos te quedarán al final!"
En las viñas cada grano de uva que maduraba en las cepas robaba un rayo por minuto, o incluso dos; y no había ni un brote de hierba, ni una araña, ni una flor, ni una gota de agua, que no hiciera lo mismo.
-"Tú mismo, deja que todos te cojan rayos; ¡ya verás cómo te lo agradecerán, cuando no tengas nada para dejarte robar!"
El sol continuaba alegremente su viaje, regalando sus rayos por millares, por millones, sin ni siquiera contarlos.
Solamente al final del día contó los rayos que le quedaban; pero fíjate, no le faltaba ni uno. La nube, de la sorpresa, se deshizo en granizo. Y el sol se zambulló felizmente en el mar.
Adaptación de Gianni Rodari
Actividades
a) ¿Qué carácter tenía la nube?
b) ¿Cómo era el sol?
c) ¿El sol perdió sus rayos?
d) ¿En qué ocasiones podemos ser generosos
?

La leyenda de Brahmán Sissa Ben Dahir

Cuenta la leyenda que el ajedrez fue creado en la india, por un maestro llamado Brahmámn Sissa Ben Dahir, quién educaba a un principe de la casa real.

El principe estaba muy triste y necesitaba algo para distraerse. Ya no quería malabaristas, ni bufones, ni obras de teatro.

Los consejeros de la casa real, preocupados por la necesidad del príncipe, le pidieron al maestro Brahmán Sissa Ben Dahir que les ayudara a inventar algo para distraerlo.

Así fue, el maestro llevo a la casa real su maravilloso invento, el ajedrez. El príncipe quedó tan complacido co el invento del maestro, que le ofreció que eligiera su recompensa. Para dar una lección al príncipe, Sissa Ben Dahir pidió un grano de trigo por la primera casilla del tablero, dos por la segunda, cuatro por la tercera y así sucesivamente, el doble por cada casilla hasta completar las 64 que forman el tablero.

El prícipe pensando que la propuesta era ridícula, mandó a hacer los respectivos cálculos para determinar la cantidad de trigo de la recompensa.

Pero, lo que al principio le había parecido un ridículo premio para su maestro, resultó ser verdaderamente excesivo. ¡Para conseguir tal cantidad de trigo, había que sembrar seis veces todos los continentes de la Tierra!

De esta lección aprendió mucho el príncipe: dejar su orgullo ante el ingenio del habilidoso Brahmán Sissa.



¿Qué harías tu en el lugar del maestro Brahmán Sissa Ben Dahir?